Colonia 2015

Hay una película americana de gánsteres en que uno de los protagonistas, que es negro, pone una pedantería especial en demostrar a sus enemigos que puede poseer a sus mujeres rubias e insumisas. Es ésta forma de la violencia cultural y psicológica la que más logra escaldar los ánimos de los policías y ciudadanos, todos ellos unos puritanos ásperos, que consideraran eso más allá de un simple crimen. Representaba un ataque a lo más santo en el centro del sistema blanco anglosajón y protestante: esa mujer blanca e inocente, recatada y pudibunda, y bajo el control de la sociedad.

La realidad no está muy alejada de la ficción de Hollywood. Hoy algo similar sucede con los ataques a las mujeres en la estación central de trenes de Colonia, Alemania, durante las celebraciones de Noche Vieja 2015.

No se cuenta aún con suficiente información para hacer un análisis completo de lo sucedido, pero de cierto me ha parecido que acontecen dos eventos relacionados: primero que algunas personas (supuestamente algunos “refugiados” entre ellos, pero en general personas de aspecto “norte-africano o árabe”) han aprovechado el ambiente de fiesta para su “diversión sexual”[1]; y segundo que el miedo al estereotipo del oriental disoluto y siniestro ha alimentado una ola de denuncias a la policía que ya son más bien un movimiento de protesta organizado contra la inmigración y el derecho a asilo.[2]

Los resultados serán graves para Alemania y Europa. La Europa con los países más homogéneos étnicamente que haya existido nunca, creada después de los exterminios y las migraciones forzadas de la segunda guerra, está en proceso de crearse un nuevo estereotipo del otro: el refugiado del oriente; el musulmán siniestro, propenso al terror y al libertinaje. Una peligrosa generalización muy alejada de la realidad. Sin embargo, es un estereotipo que surge de la necesidad de explicarse todo lo que ha sucedido durante 2015.

Una Europa pacífica y abierta a la migración ha sido inundada por un gran número de refugiados políticos y económicos; una marcha para la huida que no se había visto, en esta magnitud, desde la expulsión de personas que siguió a la creación del bloque soviético en el este de Europa. Se está viviendo un evento traumático. Los partidos tradicionales de derecha e izquierda no están a la altura de la situación; y los pequeños grupos nacionalistas, los populistas y los manipuladores de los procesos de significación cultural han empezado a ocupar ese vacío. Harían bien los partidos políticos en prestar más atención al nuevo estereotipo (que no se si sea tan nuevo como parece…) y lo que supone para las relaciones sociales en sus países.

[1] Palabras textuales de la autoridad en Colonia

[2] Tan solo en Colonia 516 denuncias al 11 de enero.

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